Te me acercas y me pones nervioso
Te alejas y me estabilizo
Eres la poesía del marques
Eres la sombra indeseable
Eres la sonrisa puesta al revés
Gimes con mi boca y te alimentas de mi amor
Te acercas y me consumes
Tus ojos son demasiado sinceros
Son calderos del infierno, son plumas del cielo
Abrazan las reliquias de carne y hueso
Tú me posees, me diluye tu obvia presencia
Me alegra esa decencia
Se acerca la luz del cielo
Se aleja ese deseo
El tiempo cualquiera
Dolor por donde vea
Siente mis lágrimas, de pecado, machaca mis manos
Con decretos, necio de las risas, necio en los laberintos sin destino
Con dos dados
Acércate lo suficiente para estar vivo
Aléjate lo justo para ser injusto
Demuéstrame lo coherente de tu sentir
Permíteme vivir
Hablare del amor, así me toques, miedo tramposo y delicioso
El sueño paso, y me acorde de los dos
Adiós, hasta pronto.
